Los fantasmas de Praga

Praga es un lugar muy romántico, con un magnífico centro histórico, puentes y edificios muy elegantes. Sin embargo guarda un oscuro secreto, un pasado violento y siniestro que, aún hoy, la persigue día tras día.

Dicen que Praga es la ciudad más encantada de Europa Central. O incluso que es la ciudad más embrujada del mundo. Hay muchas rutas fantasmas que se pueden hacer por el centro histórico, para conocer a todos los inquietantes espíritus que la pueblan.

Podemos empezar con el Castillo de Praga, residencia del emperador Carlos IV y todas sus esposas en el siglo XVII. El castillo es un laberinto que conecta con varios edificios, catedrales y plazas. Hoy en día se pueden visitar las fantasmagóricas criptas del castillo, donde cuenta la leyenda que, los espíritus de las esposas de Carlos IV, discuten noche tras noche.

Muy cerca se halla el viejo Castillo Real, desde cuyas altas ventanas cayeron al vacío dos gobernadores católicos en 1618. Este incidente fue el que provocó la Guerra de los Treinta Años. Se dice que los fantasmas de ambos gobernantes deambulan por la zona en busca de venganza por las injusticias cometidas contra ellos.

El famoso escritor checo Franz Kafka se inspiró en muchas ocasiones en el antiguo Barrio Judío de Praga. En su Sinagoga miles de judíos fueron asesinados brutalmente antes y durante la Segunda Guerra Mundial. El cementerio que hay detrás de la Sinagoga alberga los restos de más de doce mil judíos asesinados.

Los cuerpos se apilaron a doce o quince metros de profundidad, ya que había una ley que impedía que los cuerpos de los judíos fueran enterrados fuera de este gueto. Cuenta la leyenda que esta zona es la más fantasmal de la ciudad y uno de los grandes destinos para quienes recorren las conocidas como rutas de fantasmas en Praga.

Creáis o no creáis en los fantasmas, siempre que viajéis a Praga sentiréis entre sus callejuelas un aire misterioso que os envolverá.

1 comentario:

EriKa dijo...

Con fantasmas o sin ellos y con lo que me gusta viajar, me iría encantada.