La diosa de la primavera


Perséfone estaba tranquilamente recogiendo flores en compañía de sus amigas las ninfas y de las hermanas de su padre, Artemisa y Atenea, cuando, de pronto, justo en el instante en el que se iba a hacer con un lirio, la tierra se abrió con una enorme grieta, de la que emergió Hades, hermano de Zeus y dios de los Infiernos, llevándose consigo a Perséfone.

Su madre Deméter, comenzó a vagar triste en busca de su hija, y al ser la diosa de la cosecha, la tierra se volvió estéril con la pena de la divinidad.

Tuvo que ser que se le ablandara el corazón al bueno de Zeus, quien, viendo así a su mujer, optó por pedirle a Hades que devolviera a la joven. Sin embargo Hades, listo como pocos, no en vano es señor de los Infiernos, le había dado de comer a Perséfone un grano de granada, y todo aquel que probara un bocado de cualquier cosa en el Infierno, quedaba para siempre obligado a permanecer allí.

Zeus quiso que el asunto se resolviera de alguna manera, pues no podía ver a su mujer Deméter penar de esa manera por la tierra, dejando estéril todo lo que estuviera a su paso. Y hete aquí que acordó con Hades que Perséfone pasara parte del año con él en los Infiernos, y parte en la tierra con su madre Deméter.

Tuvo que convenirle el plan también a Hades, que aceptó, y desde entonces Perséfone pasa una parte del año con su madre Deméter sobre la tierra, y otro tanto del año en el Infierno con Hades.

Este es el origen de la primavera para la mitología griega. El tiempo que Perséfone pasa en la tierra es tiempo de alegría para las flores, que renacen y se abren con esplendor y vivos colores. Sin embargo, cuando Perséfone vuelve al Hades, se entristecen y se cubren con la nieve y el frío del invierno.

3 comentarios:

Jordi dijo...

Pues este año ha estado muy adentro del infierno porque menudo invieno que nos ha tocado

Negrevernis dijo...

Leyenda que les llama la atención de mis alumnos de 1º ESO cuando se la cuento. ¿Será porque parece un cuento de princesas?

Un saludo.

Adela dijo...

que linda la leyenda, nos enseña a valorar la primavera